Mi vida con dos…

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Después de unos meses de parón ahora empiezo a reincorporarme a mi vida como NewlyMami, gestionando horarios, re-aprendiendo a dormir, priorizando sobre la importancia de los llantos en casa y ver la logística personal y de dos criaturas más a las que cuidar…. Regreso de nuevo con las historias de #puebloquieto y nuestra vida de familia expatriada en USA.

He de confesaros que si la crianza de un piratilla me parecía un mundo, con dos es otra cosa. Ahora el mundo sigue dando vueltas sí o sí. Mientras antes no podías hacer planes porque antes de salir de casa se te cruzo una toma, un cambio de pañal, gases y otros menesteres, ahora es todo lo contrario sabes gestionarlo, como actuar y lo más importante pasaste el primer examen con muy buena calificación.

Como padres primerizos con el piratilla respondíamos al primer gemido (que según tú es llanto) que escuchábamos de su pequeño cuerpecito. Con el segundo hijo tu oído ha madurado tanto durante los años que recurres a la llamada cuando sabes que realmente es importante, los pequeños ruidos no se convierten imprescindibles.

Vivir en casa se convierte en una carrera de obstáculos donde lo más doloroso es pisar una de las partes del cuerpo del Sr. Patata, algún Lego, coches, trenes… no importa qué, pero pisar cualquier juguete causa dolor, tanto que te planteas el seguir caminando descalzo. Tener la casa ordenada y limpia requiere de mucha concentración , buena administración de tú tiempo y el de tu familia.

Divide y vencerás, definitivamente hacer la compra siendo cuatro se convierte en una batalla campal donde la parte más emocionante del día es correr dentro del supermercado realizando pruebas tipo gynkana cada vez que necesitamos ir a la tienda de alimentos.

Los días se vuelven largos pero los años son cortos, ahora miramos atrás pensando que tan largo es el día, lleno de vómitos, cambios de pañal, berrinches correspondientes a los terribles dos y negociaciones constantes. Si alguien me hubiera dicho que desarrollaría la paciencia de esta manera no lo hubiera creído, pero he de decir que los días pasan rápido a pesar de ser largos por el cansancio acumulado.

Pero cuando quieras recordar estos momentos no vendrán a tu memoria tan rápido como crees ahora. Somos capaces de olvidar y dejar de recordar lo que en este momento es súper importante. Al mirar atrás verás que tus piratillas crecieron y que la maternidad ha pasado volando.

Solo me queda decirte que disfrutes cada mirada, cada llanto, cada risa, cada queja y cada cosa que te haga enloquecer de tus piratillas. No olvides que aunque sean niños no deben irse a la cama con la sensación de que hoy mamá – papá se enfadó conmigo o con un sentimiento negativo hacia algo que hicieron. Los niños son frágiles y están construyendo su interior. Dales lo mejor de ti.

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