Horror, reformas en casa

Se que hace demasiado tiempo, más de un año, en el que m decidí a compartir mis experiencias con otras mamás y papás que quisieran leer mis cosas, escribí mi último y único post de este blog.

He de reconocer que la experiencia de ser mamá me ha superado con mucho, y ahora que la niña tiene casi los dos años, y ya es un pequeño ser independiente, hasta cierto punto, tengo un pelín de más tiempo para ponerme a escribir, aunque solo sea para sacarme de la cabeza todas esas cosas que la rutina, las tareas y demás colman mi vida.

Otro día, cuando logre hacer inventario de todas las cosas que nos han pasado con la peque, que no han sido pocas, hablaré de ello.

Ahora, si me lo permitís, os voy a contar lo que nos ha pasado, a partir de un simple comentario como es: “creo que esta pared tenemos que pintarla”.

Esa simple frase, ha sido mi perdición los últimos 2 meses de mi vida, lo que iba a ser una tarde de pintura en familia, se ha convertido en una reforma en toda regla, que ha afectado, no solo a la pared del salón que necesitaba una nueva mano de pintura, sino a toda la casa, incluida la habitación de nuestra pequeña.

He de decir que tengo que dar las gracias a los chicos de reformas mapa, por su gran paciencia, pues no ha sido fácil plasmar las cosas que se nos iban ocurriendo por el camino, teniendo a veces que cambiar sobre la marcha, los planes que los chicos de la reforma ya se habían hecho.

Lo importante es que ya estrenamos casa, pues la nuestra ra un piso antiguo que compramos, y al que no hicimos reforma alguna, salvo alguna mano de pintura, que era lo que nos podíamos permitir cuando nos vinimos a vivir juntos.

Luego llegó la niña, los agobios tan característicos de los padres primerizos, y tampoco hicimos nada, salvo comprar el mobiliario para que ella estuviera cómoda y a salvo.

Pero la peque se hace mayor, y ya no sirven las cosas que improvisamos, y al final hemos tenido que afrontar la realidad, reformar, o morir en el intento.

En cuanto a la habitación de la peque, hemos tocado lo necesario, sin pasarnos, algún retoque en cuanto a luces, y desde luego un toque en las paredes para que parezca ya la habitación de una señorita.

Nos hemos deshecho de la minicuna que nos dejaron unos amigos, y hemos comprado una cama de la marca interbaby para que la niña tenga espacio según vaya creciendo.

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